-Tenés que ir a buscar tu comida. -No quiero, ¡tengo miedo! – ¿Por qué? – ¿Dónde están papá y mis hermanos? -No volvieron. – ¡Tengo miedo! -Yo estoy acá y salí siempre a buscar mi comida. Si no comemos nos morimos. – ¿Qué tengo que hacer? – Cumplir los cinco mandamientos del Supremo. Repetilos: -Nunca apurarme para comer. No molestar al que prepara nuestra comida. No...
El paraguas
¿Llovía o no llovía? Mucho viento. Tomó su paraguas y salió. Llovía poco pero llovía. El viento arrastró su paraguas y, como no lo soltó, volaron juntos. Pudo aferrarse a un semáforo, que por suerte estaba en rojo. Ahora sí llovía mucho y al enderezarse cubrió a una linda muchacha que estaba esperando cruzar aferrada al semáforo, que se puso verde. Bastó una mirada para admitir que la cobijaran...
Llanto
Las lágrimas parten de los ojos impulsadas por el alma. La primera de ellas se asoma tímida desde su rincón, azorada por la luz que la ilumina. Primero se forma, engorda; luego se alarga al aferrarse temerosa a la última pestaña. Al fin se desprende y toma velocidad. Todas llevan de a poco la carga del dolor. Alivian la fronda que acongoja el espíritu hasta dejarla rala. Su misión es acarrear...
Saturnidae
Apellido y estampa de conquistador, ojos azules, tez sanavirona, machismo y pereza ancestral. Tal vez jugueteó con alguna de las hijas de los porteños. Su destino serrano estaba marcado: ningún trabajo fijo, sólo changas, pala, guadaña, acarreo de agua, cuidado de animales y lo que viniera. Era un buen hombre, afable y respetuoso. El vino fue su norte y lo carcomió poco a poco: algunas...
Inmortalidad
El hombre creyó vencer a Dios. Obtuvo la inmortalidad de todos los seres. Su carne ya no sería polvo, alimento del círculo de la evolución. El fuego destructor de la materia se extinguió, porque la materia era ya indestructible y nada podía alimentarlo. Tampoco los seres necesitaban comer y beber. Las plantas prescindían del agua para crecer y multiplicarse. Nadie cortaba un fruto...
Calor de hogar
De diez a veinte bichos bolita se cerraron sobre sí mismos, reaccionando al primer sacudón de su vivienda, hasta entonces el más seguro e inmóvil de los mundos. También el blando y gelatinoso gusano se arrugó desde los extremos hacia el centro del cuerpo, convirtiéndose en un acordeón de baba no bien notó que el túnel construido con voracidad, jornada a jornada, cambió de posición. Las...
Ojo+Ojo
Mi ojo derecho abarca más que el izquierdo. Para este último el tiempo acontece lineal, sin pausa. Ve lo cotidiano, el devenir de los días, los mismos rostros, mis pocos pelos parados cuando me levanto. Carece de imaginación, ve lo que hay que ver, nada más ni nada menos. Cuando trato de apurarlo, cuando pido que me muestre el futuro, que transforme en imágenes los deseos, la esperanza, la...
Comentarios recientes