Poco tiempo

P

Era una playa milenaria, abrupta, descolorida, enmarcada por una alta barranca lisa y uniforme, pulida por los vientos, horadada  con nidos musicales, de belleza elemental.

Un buen día llegaron decenas, centenas, miles de tortugas, tan viejas como la tierra misma. Una al lado de la otra, sin dejar el más mínimo espacio, formaron un infinito piso viviente. Con ellas llegó el color: absorbían del prisma el rojo y el amarillo, como si un inmenso roble cubriera la playa de otoño.

Los siglos acumularon arena, hasta que ninguna de las inmóviles tortugas quedó visible. A los ocres se sumaron los reflejos del oro, la plata y el blancomarfil.

Por allí trotó un primer hombre, con su macana cumplió el bautismo de sangre. Siguieron luchas, apareamientos y las especies nacieron y murieron.

Se sucedieron aldeas de paja, redes de pescadores, casas de barro y troncos, restos de naves. El castillo, las invasiones rubias, los burgos. Ruedas pequeñas, anchas, grandes, marcaron la arena. Ésta desapareció bajo pedregullo, adoquines, asfalto.

Sobre la última cáscara que construyó el hombre crecieron los edificios, del gótico a los rascacielos. Una muralla de agujas de cemento superó a la barranca.

Las nubes de polución aislaron el cielo. Gruesas capas de excrementos, desperdicios y aceite plancharon las olas.

El ruido absoluto, suma de la producción y los vehículos, anuló los sonidos de la naturaleza.

Un día cualquiera se produjeron movimientos apenas perceptibles. Los vidrios temblaron; poco al principio, mucho luego.

De pronto la ciudad entera comenzó a caminar sobre millones de pequeñas patas, lenta pero inexorablemente, casas, autos, fábricas y hombres fueron sumergidos, desaparecieron en el mar. Nadie pudo parar aquello. Nadie supo jamás por qué ocurrió.

Sólo quedó una playa milenaria, abrupta, enmarcada por su barranca de pájaros musicales, bajo el sol luminoso, con la pura belleza elemental de la tierra, el agua y el cielo.

 

 

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Por Andrés Rivas Molina

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Andrés Rivas Molina

Andrés Rivas Molina nació en 1933 en la ciudad de La Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina.
Dedicó a la abogacía su vida de trabajo, integró el Poder Judicial de la Nación, fue docente universitario, y es doctrinario, premiado por la Academia Nacional de Derecho y ex miembro del Instituto de Derecho Civil de esta centenaria institución.
Aprendió a nadar y caminar simultáneamente, es incansable viajero por todos los rincones de nuestro país: la pampa, el mar, el desierto, los lagos y las montañas. Dibujante en su juventud de líneas y formas armónicas, abandonó la abstracción conquistado por el espacio, la luz, el color.
Expone sus pinturas.
Es autor del libro "La división y sus fábulas" -Año 2003-, "Bestiario iluminado" -Año 2009- Presentado en Frankfurt Alemania, incorporado al Iberoamericano Institut de Berlín bajo el título "Bestiario iluminado, cuentos de Andrés Rivas Molina, iluminaciones de Florencia Rivas Molina, idioma español", "Pichi y los muros desamparados" -Año 2015-, "Se nace para vivir" -Año 2019- presentado en la feria literaria digital de Frankfurt Alemania. y "Frente al fuego" -Año 2021-.
https://maizal.com/es/autor/andres-rivas-molina/
El cuento "Trampa" recibió en el año 2006 el primer premio en el concurso del Centro Cultural de la Pontificia Universidad Católica. Fue publicado por el Centro en una Antología literaria "Palabras para el asombro" y por el autor en su libro "Bestiario Iluminado"
El cuento Infantil "Bolitita y Bolillero" recibió el segundo premio en el Eisteddfod del Chubut, año 2010.
Los cuadros y dibujos que iluminan sus cuentos en este blog y los libros publicados son obra de Florencia Rivas Molina.